Puede que tus palabras hagan un resultado en mi demoledor, puede que no me veas idónea a alcanzar mis propósitos, puede que pienses que soy idiota, mentecata o incluso débil.
A cada palabra tuya de menosprecio harás que me levante, a cada ilusión que devastes volveré a construirlas, y aunque pienses que no voy a poder lograrlo te garantizo que te atragantarás con tus propias palabras… Te sugiero querido amigo, que antes de hablar… observes.